martes 8 de noviembre de 2011

Confesiones de un artista de mierda (Iván Ferreiro)

Hacía muchos años que no volvía a escuchar "Mi coco" y lo cierto es que me descolocó un poco y, prácticamente, me dio el domingo... En fin, esto es lo último que he escrito para Ámbito Cultural:

"El primer artista de mierda se llamaba Jack Isidore y trabajaba como marcador de ruedas usadas en los suburbios de California. Philip K. Dick lo imaginó ignorante, carente de sentido común y con una percepción de la realidad propia de un estúpido. Le obsesionó con la investigación científica, la telepatía y los OVNIS. Un idiota que creía que el mundo terminaría en 1959 y que cayó en el olvido en cuanto su creador pasó de la "literatura general" y puso a los androides a soñar con ovejas eléctricas."
El resto aquí

1 comentarios:

rh dijo...

Magnífico artículo.
Este verano asistí a un concierto de tres artistas/grupos en la explanada del Niemeyer de Avilés. El turno del medio era para Xoel, a quien sigo y admiro (pese a sus a veces excesivas idas oníricas de trovador antiguo) desde hace años. Me daba un poco de pena (por injusto) ver cómo la mayoría, los más jóvenes, esperaban la actuación estelar de la noche a cargo de Vetusta Morla y se preguntaban por ese Xoel López del que no sabían nada. Pues sí, Xoel pertenece a una generación extraordinaria de músicos y grupos españoles que a mi juicio han revitalizado con propuestas nuevas el panorama musical de este lugar. Músicos y amigos como por supuesto, Ivan Ferreiro, Xoel López, Leyva y Rubén, Quique González, Santi Balmes, Marcos Cao, entre otros, y toda la gente que les acompaña. También la banda de Pucho debe estar ahí, pero me pareció un poco triste advertir el desconocimiento de algunos de los más jóvenes respecto a artistas como Xoel.
Iván y Piratas es una de las referencias clave del último tiempo de canciones. Referencias que tienen pilares culturales inequívocos y la inquietud legítima de contar las cosas de una forma no estandarizada.
Pues entonces, si las cosas son así, vivan los artistas de mierda y, sobre todo, sus confesiones.
Una sonrisa.